Podemos encontrar diferentes tipos de sondas dentro de cualquier infraestructura sanitaria. Es más, seguro que prácticamente la totalidad de personas que estén leyendo este post hayan visto, ya sea en persona o en televisión, alguna sonda.
Al fin y al cabo, no deja de ser un tubo con un diámetro bastante pequeño por el que el paciente tiene la posibilidad de recibir líquidos. Algo muy útil en aquellos casos donde no se puede ingerir ningún tipo de alimento o medicamento. Por ejemplo, en aquellos casos donde el paciente se encuentra en estado de coma.
En cualquier caso, no te preocupes porque a lo largo de este artículo podremos analizar los diferentes tipos de sondas que hay en la industria sanitaria y el uso que se les puede llegar a dar.
¿Qué es una sonda?
Aunque la mayor parte de la gente ya las conoce, las sondas con instrumentos cuya forma es la de un tubo y cuya función no es otra que la de conseguir que el paciente puede recibir ciertos líquidos mediante cavidades en su cuerpo. Estas cavidades son totalmente naturales y no precisan de ninguna punción.
Los líquidos que se introducen en el cuerpo no tienen por qué ser del mismo tipo. De esta manera, encontramos pacientes que necesitan sondas con el objetivo de conseguir un diagnóstico sobre su estado y otros que directamente las necesitan para conseguir comenzar con su tratamiento.
En cualquier caso, siempre es necesario que se regule su uso mediante la propia actividad de los profesionales sanitarios. Son estos los encargados de colocar las sondas en el paciente y por consiguiente, deben contar con los conocimientos necesarios para poder hacerlo de la manera adecuada.
¿Cuáles son las diferentes partes de una sonda?
Aunque no lo creas, la sonda no es solo un tubo que se introduce en el cuerpo del paciente. Se trata de un instrumento que cuenta con diferentes partes y que cada una de ellas, desempeña una función concreta. De esta manera distinguimos entre:
- Cabeza: se trata de la parte que se introduce en un primer momento en el propio cuerpo. En ella, podemos observar diferentes orificios mediante los cuales resulta posible extraer o proporcionar una sustancia.
- Cuerpo: podemos conocerlo como el propio tubo. Lo más notorio o diferenciador que podemos encontrar en esta parte es el grosor. En función de función que se deba desempeñar, puede ser de un grosor u otro.
- Enlace: finalmente llegamos a la parte que queda fuera, en el exterior. Es esta la que se encarga de conseguir el líquido que se va a introducir en el paciente.
Tipos de sondas
Sondas vesicales
En este caso, el orificio que se utiliza para poder introducir la sonda es la uretra. De esta manera, podemos llegar a alcanzar la vejiga. El principal motivo por el que se suele utilizar es para conseguir un diagnóstico sobre el estado de la vejiga e incluso, para drenar la propia orina.
De la misma manera, dentro de las sondas vesicales podemos encontrar:
- Sondas Foley: cuentan con un balón en el extremo del organismo. De esta manera se consigue hinchar el balón una vez se encuentre en la zona que se quiere y se aumenta la movilidad del paciente.
- Sonda condón: los pacientes más frecuentes para esta clase de sonda son los más mayores. Se coloca en el propio miembro del paciente y debido a la zona, debe cambiarse diariamente para evitar cualquier tipo de infección o problema.
Sondas uretrales
A diferencia del anterior, esta clase de sonda es imprescindible a la hora de cuidar o tratar los riñones. Para ello, cuentan con diferentes tipos de sondas o cabezas, que facilitan la intervención en función del tipo de problema que se deba solucionar.
A su vez, esta clase de sondas pueden diferenciarse entre:
- Sondas intermitente: no se realiza la intervención de forma única, sino que se realiza mediante varias tomas a lo largo del día.
- Sondas temporales: no es como las del caso anterior, pero tampoco son fijas. En este caso, mediante revisiones periódicas se llega a la conclusión del tiempo que puede estar en el organismo esa sonda. Pueden ser días, semanas e incluso meses.
- Sondas permanentes: finalmente llegamos a las sondas que se dejan de forma continua en el paciente.
Sondas rectales
Las sondas rectales tienen una función un tanto diferentes a las que hemos visto anteriormente. En concreto, se utilizan para expulsar gases que tenga el paciente.
Sondas nasogástricas
El orificio que se utiliza para introducir esta clase de sonda es la nariz. Gracias a esta, resulta posible realizar ciertos procesos como los lavados de estómago.
Sondas intestinales
Por norma general, esta clase de sondas se utilizan exclusivamente en operaciones quirúrgicas. Es importante tener en cuenta el fenómeno de la distensión abdominal pues hay que regularlo a lo largo de la operación.
En definitiva, es muy importante estudiar cada caso y es que cada paciente puede tener unas necesidades específicas y con los diferentes tipos de sondas se puede solucionar.